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Las personas mayores se enfrentan a mayor aislamiento social y soledad debido a la pandemia

By Bianca Wright
Published: Last Updated on
Rhonda y Scott Wiley Ashurst en la "mesa del sol", donde pudieron visitar a Jim en persona en su centro de vida independiente. Imagen: Rhonda Ashurst

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Antes de la pandemia, los adultos mayores ya eran más propensos a estar solos o aislados socialmente. A medida que los adultos envejecen, pueden perder a familiares o amigos, vivir solos o enfrentarse a una multitud de factores que pueden contribuir a que se sientan menos conectados.

Ahora, en estos tiempos de distanciamiento social y cuarentena, los ancianos son aún más vulnerables a la soledad y al aislamiento. Dado que corren un mayor riesgo de enfermarse gravemente después de contraer COVID-19, muchos hospitales, residencias para ancianos e instalaciones de vida asistida han implementado normas y procedimientos para proteger a quienes corren mayor riesgo, incluyendo restricciones en las visitas.

Cuando fue hospitalizado en febrero, el anciano Larry Weiss experimentó esta limitación.. Durante una parte de su estancia de un mes, sólo se le permitía una visita al día por alrededor de una hora, ya que el hospital acababa de implementar esa política.

“Eso fue muy duro, así que lo entiendo”, expresó. “No tener la posibilidad de que vengan familiares o amigos o parientes de ninguna manera, es difícil, especialmente durante la pandemia. Y la gente está muriendo, y puede que nunca vean a sus parientes”.

Y este tipo de aislamiento no está restringido sólo para quienes están en centros de salud. Algunos ancianos, como Tod Sherman, lo han estado sintiendo como producto del distanciamiento social también.

A medida que la salud de su esposa empeoraba con los años, Sherman se encontraba cada vez más aislado socialmente. Con el tiempo, se convirtió en su cuidador de tiempo completo, lo que lo limitó a participar en muchas de las actividades que hacía antes. Aún así, una parte muy importante de la rutina de Sherman permaneció: el yoga.

Antes, Sherman solía enseñar yoga a veteranos con trastorno de estrés postraumático en un hospital de veteranos. Ahora, tiene que encontrar nuevas formas de incorporar el yoga en su vida.

“Tengo que levantarme todas las mañanas y hacer mi yoga y mi respiración y mis estiramientos… para empezar el día de forma positiva todos los días”, dijo.

Ha estado considerando la posibilidad de dar sus clases de yoga a través del Zoom, pero reconoce que la idea sigue siendo un poco intimidante debido a sus limitados conocimientos de informática. Sin embargo, ha descubierto que las reuniones de Zoom y la participación en clases de yoga en línea con amigos han sido buenas para él.

“Es mucho más agradable y fácil cuando puedes ver las caras y ver a las personas con las que no te has podido comunicar en mucho tiempo”, indicó Sherman.

Otros adultos también han tenido que aprender a comunicarse con sus seres queridos. A Rhonda y Scott Wiley Ashurst, la pandemia les ha permitido encontrar nuevas y diferentes maneras de mantenerse en contacto con sus padres.

Every day, Rhonda and Scott Wiley Ashurst have “happy hours” with Scott’s dad, where they share a drink together and talk about their days. Image: Rhonda Ashurst
Todos los días, Rhonda y Scott Wiley Ashurst tienen “horas felices” con el padre de Scott, donde comparten un trago juntos y hablan de sus días. Imagen: Rhonda Ashurst

Como el padre de Scott Wiley Ashurst, Jim, vive en un centro de vida independiente, él y muchos otros residentes se vieron afectados por las nuevas restricciones: los ancianos ya no podían reunirse para comer o realizar actividades, lo que significaba que su padre estaba aislado en su habitación la mayor parte del tiempo.

El centro comenzó a ofrecer una “mesa de sol” en la que los visitantes podían ver a sus seres queridos mientras se sentaban a dos metros de distancia y usaban una mascarilla. . La pareja hizo esto una vez, pero desde entonces ha encontrado métodos alternativos para relacionarse con Jim.

Ahora, todos los días, hacen una videollamada con Jim durante su “hora feliz”, en la que comparten un trago con él y hablan de su día.

Como la madre de Rhonda Ashurst, Anita, vive sola en una comunidad de jubilados, tiene más libertad para salir y socializar, pero aún así ha estado limitando el contacto con los demás. Ella y su hija hablan por teléfono todos los días, y la pareja también hace las compras para ayudarle en su distanciamiento social.

“Esto definitivamente… ha cambiado nuestras vidas, ya que pasamos mucho más tiempo hablando y cuidando de nuestros padres que antes”, observó Rhonda Ashurst. “Hay más de una conexión diaria… que no sucedía antes”.

Pero para algunos ancianos sin fuertes lazos familiares, mantenerse seguro y a la vez socialmente activo, puede suponer un mayor desafío.

La creación de soluciones

La Red de Envejecimiento COVID-19 de Nevada (Nevada CAN, por sus siglas en inglés) busca apoyar a cualquier adulto mayor que pueda ser afectado negativamente por la pandemia. Esta iniciativa ofrece una multitud de servicios, incluyendo telesalud, entrega de comidas y apoyo social.

A través de su sistema de apoyo social, la Colaboración Nevada Asegura Apoyo Juntos (NEST, por sus siglas en inglés), cualquier persona de la tercera edad puede acceder a tres servicios diferentes dependiendo de sus necesidades. A través de ellos, los beneficiarios pueden hablar con un voluntario dos veces a la semana, hacer videollamadas con otras personas mayores y un voluntario, o recibir asistencia técnica para que puedan hablar con sus propios amigos.

Esta iniciativa es importante, especialmente por el riesgo que la soledad y el aislamiento social representan para la salud, explicó Jennifer Carson, directora de la Colaboración NEST.

“No queremos que la gente se proteja de COVID-19, sólo para sucumbir a la plaga de la soledad”, dijo. “Estamos aquí para aliviar esa posibilidad”.

La iniciativa ha sido beneficiosa tanto para los adultos que participan como para los voluntarios, añadió Carson. Debido a que son los mismos voluntarios quienes llaman dos veces a la semana, pueden establecer una relación entre ellos y tener conversaciones significativas.

Carson contó sobre una participante del programa que tuvo una gran experiencia. Después de alejarse de una gran vida social en Washington, esta mujer de 75 años se sentía mucho más aislada, especialmente después del cierre de su iglesia hace meses. Tenía problemas para hacer las compras y también una relación difícil con su hija.

Entonces empezó a hablar con una voluntaria. Además de proporcionarle apoyo social, la voluntaria le ayudó a conseguir transporte, asistencia financiera, telesalud y otros servicios que la anciana necesitaba.

Carson agregó que pueden proporcionar servicios a cualquier adulto vulnerable, no sólo a los mayores de 65 años.. Cualquier persona interesada puede llamar al 211 y pedir estos servicios.

“El distanciamiento social no tiene por qué equivaler al aislamiento social”, afirmó. “Puedes estar seguro en tu casa y estar conectado con tu comunidad”. 

Esta historia fue producida con el apoyo editorial de la periodista Jenny Manrique

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